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El municipio se encuentra situado al norte de la Sierra de Segura, en el límite de la provincia de Jaén haciendo frontera con la provincia de Albacete. Formando parte del Parque Natural de las Sierras de Cazorla, Segura y Las Villas.

EL CUBO

 

La ubicación geoestratégica y la riqueza de nuestro entorno hicieron de estas tierras un enclave privilegiado habitado desde tiempos prehistóricos. Como si de un completo manual de historia se tratara, las riberas de nuestros ríos y de sus afluentes (Guadalimar y Segura fundamentalmente) van mostrándonos a lo largo de los distintos asentamientos que cubren su piel toda una amalgama de pueblos y culturas, todo un inmenso paisaje arqueológico oculto bajo el silencio de los siglos y el manto fértil de la tierra que lo cubre, hasta nuestros días, como un inexpugnable himen mineral.

 

Las investigaciones históricas llevadas a cabo sobre la Sierra de Segura, aunque muy limitadas, suelen tener como punto de partida la primera mitad del siglo XIII, época en la que se lleva a cabo la denominada “Reconquista” cristiana y la adjudicación prácticamente definitiva de estas tierras  a la Orden de Santiago. Sin embargo, y como si de una especie de amnesia histórica se tratara, apenas si se han llevado a cabo estudios sobre los asentamientos Paleolíticos de nuestro entorno, sobre un Neolítico, Calcolítico y Edad del Bronce serranos que desde las entrañas de la tierra todos los días nos guiña un ojo a los estudiosos de nuestra historia, sobre un mundo Ibérico y Romano que sueña y bosteza en forma de leones y miliarios de piedra ancestral que esperan ser interpretados como una voz extraña y apenas audible en mitad de la noche de estas sierras.

 

Zona de paso desde la antigüedad, los ríos Segura y Guadalimar se levantan en su cabecera como balcones privilegiados en esa encrucijada de caminos que delimitan, a la vez que sirven de cordón umbilical, Andalucía, Castilla y Levante. Aún está por resolver el enigma de si un ramal de la Vía Augusta, - cimentándose en una “posible” antigua ruta prerromana - seguía el itinerario del Camino de Andalucía (remontando el río Guadalimar, dirección Villaverde del Guadalimar, por su margen izquierda, ya que siguiendo a Madoz, “los carros cartagineses ya utilizaban esta vía de comunicación”)... y en ningún momento hemos de olvidar que estamos hablando del camino más directo que une Andalucía con el Levante español.

Siguiendo la hipótesis de la existencia de una posible Ruta Prerromana, con lo que esto conlleva respecto al número de asentamientos y, dada la importancia cuantitativa y cualitativa de los restos arqueológicos hallados en superficie a lo largo de siglos de actividades agrícolas y silvícolas por parte de los hombres y mujeres de Siles y de la comarca segureña en general, a lo largo de este proyecto de musealización haremos especial mención al periodo cronológico comprendido en los últimos cinco milenios antes de nuestra era. Se trata de un amplio periodo histórico donde los numerosos asentamientos que se distribuyen a lo largo del alto Guadalimar nos pueden estar hablando, fundamentalmente, de unos pueblos y de unas culturas neolítica, del cobre y del bronce que dejaron una huella indeleble en los cerros y montículos de estas tierras, de unas poblaciones significativas desde el punto de vista cuantitativo - ateniéndonos al gran número y extensión de los asentamientos que nos vamos a encontrar- y, sin duda alguna, de una cultura “serrana” milenaria de gran trascendencia  a la hora de comprender nuestra propia historia como serranos segureños.