Esta es una de las rutas de senderismo más impresionantes de la Sierra de Segura. A medida que ganamos altura, la vegetación va escaseando hasta reducirse a un austero piornal. Una vez en lo alto del calar, descubriremos el grandioso y sobrecogedor ambiente de la alta montaña segureña: una enorme plataforma kárstica, de 5 kilómetros de longitud, con praderas donde pastan los rebaños de oveja segureña, rota por dolinas (hundimientos llamados “sorbeores” en la comarca), recónditas vaguadillas y afilados roquedales.
Quedan en el calar restos de paredes de piedra de antiguas terrazas agrícolas, testigos de la dureza de la antigua vida rural, en la que los serranos subían desde las aldeas próximas para sembrar ce- reales aprovechando la humedad que el suelo conserva en unas pocas vaguadas. Realizar tan duros desplazamientos de forma cotidiana para arrancar rendimientos tan escasos resulta hoy impensable.




